- Un estudiante Zen acudió a Bankei y dijo:
... - Muéstrame este mal genio – dijo Bankei – suena fascinante.
- No lo tengo ahora – dijo el estudiante, asi que no puedo mostrártelo.
- Bueno; entonces – dijo Bankei, tráemelo cuando lo tengas.
- Pero no puedo traerlo justo cuando sucede que lo tengo – dijo el estudiante.
- Surge inesperadamente, y es seguro que lo perderé antes de traértelo.
- En ese caso, dijo Bankei, no puede ser parte de tu verdadera naturaleza.
- Si lo fuese, podrías mostrármelo en cualquier momento.
- Cuando naciste no lo tenías, y tus padres no te lo dieron, así que debe de entrar en tí desde el exterior. Sugiero que siempre que entre en ti te golpees a ti mismo con un palo hasta que el mal genio no pueda soportarlo y huya.

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