martes, 12 de junio de 2012

UNA ANECDOTA MIA ( ZEN )




Hará aproximadamente unos 20 años , había estado meditando , en pleno mes de noviembre.
Al ver que llovía y muy fuerte y con mucho frío , me despoje de mi ropa de arriba y con un pantalón negro y descalzo baje a un patio que había vegetación .

Quería sentir el agua como caía en mi cuerpo , para fundirme con el agua .

Así lo hice en postura de Loto durante media hora , pues se trataba de anular el frío y empaparme y disfrutar de las gotas que caían y se derramaban sobre mi cuerpo .

Al estar quieto e inmóvil , me sentí observado , pero seguí con mi meditación .

Pasados unos días , me para un chico y me dice : perdón señor ; ¿  es usted esta persona que vi sentado como un cura , helandose de frío mientras llovía ?.

A lo cual le conteste : Amigo mio bien te digo que no soy cura , así como también te digo , que no tenía frío tu mente es muy veloz y tu mente te engaño.

Simplemente me estaba dando una ducha le dije a fin de reir .

Me miró como si estuviera loco , a lo cual le dije : observa un detalle, Tu me dices : YO LE VI SENTADO COMO UN CURA . Acaso ¿ crees me viste ? .
 Pues yo te digo que me mirabas , pues no es lo mismo ver que mirar .

Me pregunto de inmediato ¿ y que diferencia hay entre ver y mirar ? . Pues muy fácil respondí , mientras tu me miras ahora yo puedo verte . Y me comenta ¿ y que ves ? a lo cual respondí Pues que tienes el SIDA .

Casi desmayado el chico me dice : es una cosa que nadie sabe y lo tengo callado , por favor no lo diga a nadie . Entonces le dije AHORA ES MUY NECESARIO APRENDAS A VER y empieza por verte a ti mismo .

MEDITACION ( OBSERVANDO LA RESPIRACION )






OSHO EL INFATIGABLE MAESTRO

Este método de observar la respiración puede ser hecho en cualquier parte, en cualquier momento, aunque sólo dispongas de unos pocos minutos. Tú puedes observar simplemente la expansión y contracción de tu pecho o de tu vientre, a medida que la respiración entre o salga, o puedes probar este sistema.



Primer paso: Observa la inhalación.


Cierra los ojos y empieza a observar tu respiración. Empieza con la inhalación, desde que entra en tu nariz hasta que baja a los pulmones.

Segundo paso: Observa la brecha que le sigue.

Al final de la inhalación hay una brecha, antes de que comience la exhalación. Tiene un valor inmenso. Observa esa brecha.

Tercer paso: Observa la exhalación.

Ahora observa la exhalación.

Cuarto paso: Observa la brecha que le sigue.

Al final de la exhalación hay una segunda brecha: observa esa brecha. Sigue estas cuatro fases por dos o tres veces. Observa simplemente el ciclo de la respiración, sin cambiarlo en absoluto; observa simplemente el ritmo natural.

Quinto paso: Contar las inhalaciones.

Ahora empieza a contar: Inhalación -cuenta uno; no cuentes la exhalación, inhalación -dos-, y así hasta llegar a diez. Luego cuenta hacia atrás, de diez a uno. Puede que algunas veces olvides observar la respiración o cuentes por encima de diez. Empieza entonces otra vez desde uno.

“Estas dos cosas se tienen que recordar: la observación y, especialmente las brechas que hay entre ciclos. La experiencia de la brecha eres tú mismo, lo más profundo, tu ser. En segundo lugar, ir contando, pero sin pasar de diez y volviendo otra vez a uno. Cuenta solamente la inhalación.
Estas cosas ayudan a la conciencia. Tienes que estar consciente, o si no empezarás a contar las exhalaciones o te pasarás de diez.

Si disfrutas con esta meditación, continúa con ella. Es de un inmenso valor.”

EL BARQUERO INCULTO


El barquero inculto


Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomo una barca. Valiente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surco el cielo y el joven pregunto al barquero - Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
-No, señor - repuso el barquero
-Entonces, amigo has perdido la cuarta parte de tu vida. Pasados unos minutos, la barca se deslizo junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven pregunto al barquero
-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
-No señor, no sé nada de plantas.
-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida - comentó el petulante joven.
El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes por cierto, algo de la naturaleza del agua?
-No señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
-¡Oh, amigo! exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.
Súbitamente la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven
-¿Señor, sabes nadar?
-No, repuso el joven.
-Pues me temo señor que has perdido toda tu vida.