lunes, 21 de mayo de 2012

CHAKRA CORONA




 Chakra de la Corona





También conocido como Centro de la Conciencia Cósmica, Centro del"YO SOY", Sahasrara
Ubicación: cúspide de la cabeza




Partes del cuerpo: este chakra esta asociado con la parte superior de la cabeza, el cerebro y el sistema nervioso


Glándula endocrina: glándula pineal


Sentido: empatía, sentir la experiencia de otra persona como si fuera propia. Es un aspecto de la unión con esa persona.


Conciencia: el Chakra de la Corona representa esa parte de nuestra conciencia relacionada con las percepciones de unidad o de separación. Del mismo modo que el Chakra Raíz muestra nuestra conexóon con la Madre Tierra , este chakra muestra nuestra relación con Nuestro Padre (Que está en el Cielo). Representa nuestra conexión con nuestro padre biológico que es el modelo de nuestra relación con la autoridad y finalmente, con Dios. Es el nivel del alma.
Cuando experimentamos una sensación de separación del padre, cerramos el Chakra de la Corona y experimentamos una sensación de aislamiento y soledad, como si estuviéramos en el interior de una concha y tuviéramos dificultad para ponernos en contacto con la gente que nos rodea. Los procesos mentales tienden a justificar la sensación de soledad.
La visión desde este chakra incluye el verse a Uno Mismo como una conciencia individual que lo crea todo, y paradójicamente, de este modo está conectada a todo, como un soñador que sueña un sueño y se da cuenta de que todo lo que percibe no es más que una extensión de su propia conciencia.
Elemento: la Luz Interior, que se experimenta cuando se llega a la parte más profunda del Ser, como un punto de conciencia que resplandece con la inteligencia. Metafísicamente, esta considerado el elemento mas sutil de todos los que componen el universo físico. También se le llama Luz Blanca.

SE EL AMO DE TU RESPIRACION



"Si puedes convertirte en el amo de tu respiración, puedes convertirte en el amo de tus emociones...

 Respira profundamente durante todo el día, sin forzar, lenta y profundamente, siempre que te acuerdes, y siéntete relajado y sin tensiones.

 Observa tu respiración, obsérvala. Cuando exhales, acompáñala; cuando inhales, acompáñala. Si eres capaz de observar tu respiración, ésta será muy profunda, silenciosa, rítmica. Siguiendo la respiración serás muy, muy diferente, porque esta constante atención sobre la respiración, te liberará de la mente. La energía que normalmente utilizamos para pensar, será utilizada para observar. Esta es la alquimia de la meditación: transformar la energía utilizada para pensar en observación... como dejar de ser un pensador y convertirte en un testigo. Pero sé juguetón cuando observes tu respiración, no lo conviertas en un trabajo.

 Usa tu respiración para ser consciente de la vida y de la muerte simultáneamente. Cuando uno exhala, esto se asocia con la muerte; cuando uno inhala, se asocia con la vida. Al exhalar, mueres; al inhalar, renaces. "Vida y muerte no son dos cosas, separadas, divididas: son una sola. Y en cada momento, las dos están presentes. Recuerda esto: exhalas, siente que estás muriendo. No tengas miedo. Si tienes miedo, alterarás la respiración. Acéptalo: exhalar es morír. Y la muerte es bella. Es relajante".

EL HOMBRE SABIO Y EL HOMBRE SIMPLE

Una vez, hace mucho, mucho tiempo, vivió en Arabia un viejo hombre sabio. Viajaba solo, sin nadie con quien hablar y dondequiera que iba la gente de daba comida para su viaje y, a veces, también pedazos de tela con qué emparchar su manto. A su vez, él les contaba historias o les daba consejos.

Un día, mientras estaba sentado junto al camino, se le acercó un hombre que se quedó a su lado.

- "Te saludo, hijo mío. ¿Tienes hambre? Ven, comparte estos dátiles conmigo."

- "Bendiciones sobre tí, Maestro", dijo el hombre Simple. "No tengo hogar, ni seres queridos en el mundo. ¿Puedo ir contigo en tus viajes?"

- "No tengo nada que ofrecer, hijo mío", replicó el viejo, "pero puedes venir conmigo y permanecer a mi lado tanto como lo desees."

Por un tiempo, anduvieron contentos juntos y, viendo al hombre Simple junto al hombre Sabio, los aldeanos también le daban a él de comer, así viajaban de un lugar a otro.

Un día, el hombre Simple tomó un pedazo de madera que había en el camino y le dijo al anciano:

- "Maestro, aquí hay un pedazo de madera que puedes tallar. A menudo te he visto trabajar con ese cuchillo muy agudo que tienes. ¿Qué puedes hacer con este pedazo de madera?."

Y el hombre Sabio respondió:

- "Por favor, hijo mío, no me preguntes qué voy a hacer, algo me será sugerido."

Los días pasaron y lentamente el fragmento de madera se hacía más y más pequeño mientras ellos proseguían su camino y toda la gente que encontraban, preguntaba:

- "¿Qué estás tallando en ese pedazo de madera, anciano?."

Y el viejo les daba siempre la misma respuesta:

- "Algo será sugerido."

Era ahora un pedacito muy pequeño de madera, hermosamente tallado y un poco más grande que un dátil.

- "Maestro", venturó el hombre Simple un día, cuando ellos estaban sentados sorbiendo un dorado café dulce, "pronto no quedará nada del pedazo de madera que estás tallando. ¿Qué estás haciendo?."

- "Paciencia, hijo mío, algo será sugerido", dijo el hombre Sabio con una sonrisa.

En ese momento una pobre mujer, que tenía un niño lloroso en sus brazos y una cesta de frutas sobre su cabeza, pasó camino del mercado. El día era caluroso, el camino polvoriento y la infortunada mujer ya casi no resistía los gritos del niño.

En el momento en que pasaba, empapada su frente de sudor, el hombre Sabio estiró la mano y la detuvo:

- "Espera un segundo, hermana", le dijo. "Creo que tengo algo para tí, aquí."

Y puso de pronto la pieza de madera tallada del tamaño de un dátil, dentro de la boca del niño.

Este paró de llorar y comenzó a chupar contento.

- "Ves, hijo mío", dijo el hombre Sabio, mientras la mujer proseguía su camino. "Sin saberlo yo mismo, he estado haciendo un chupete para este pequeño."